Hay gente muy buena, en todas partes. No son la inmensa mayoría, pero sin duda son suficientes para copar los mejores puestos de trabajo. Vas a una entrevista de trabajo y están ahí. Logras pasar la entrevista con un esfuerzo sobrenatural y en la oficina sigues viendo cosas que te producen desasosiego, hay al menos 4 individuos que visten mejor que tú, otros 2 que !!!hablan inglés entre ellos!!!, y 2 chicas que están cañón. Eres bajito, feo, y con un español nada simpático, así que del inglés ni hablemos. ¿Cómo vas a apañártelas para competir contra eso?.
1. Dediqué más tiempo
No me puse alzas en los zapatos, no me cambiaron la cara en ningún quirófano, y tampoco tenía dinero para salir corriendo a Londres, pero descubrí que tenía más ganas y más inventiva que los demás, así que lo utilizaría. Podría distribuir mi tiempo de trabajo mejor que ellos, y aprovechar ese tiempo a su vez para idear formas de hacer las tareas repetitivas en menos tiempo. Y hacerlo una y otra vez. Drenar más y más tiempo. En ese tiempo ganado podría hacer otras cosas que causara un mayor impacto a la empresa. O simplemente podría atender mejor a los clientes, estar más tiempo con ellos, ser más amable, ganarme su confianza. O al menos estar más desestresado que los demás, la gente desestresada suele caer muy bien.
Tal vez en los tiempos muertos en los que los demás miran el último video de gatetes en youtube, pensé, tú puedas seguir haciendo cosas, para la empresa o personales, tal vez busques una forma barata y factible de recibir clases de inglés por parte de la empresa y puedas convencer a tu jefe para hacerlo. O tal vez puedas obtener lo mismo de alguna forma económica o gratuita fuera del trabajo. Podrías quedar con guiris que quieran aprender español.
Puede resultar un poco atrevido, pero la vergüenza es algo que no te puedes permitir si otros te comen el terreno y deseas tomarte en serio lo que haces. La mayoría sabe lo que necesita para ir a más, pero luego no es capaz de remover los obstáculos que lo impiden.Y eso es igual tanto para listos como para tontos.
2. Leí libros
Está de más decir que leer no ha matado a nadie (no al menos desde “El nombre de la rosa”). Leer es una de esas habilidades que adquieres muy pronto y a la par que los demás. Sin embargo, unos la desarrollan y otros no. Ahí radica una gran diferencia por explotar. En el cole, ¿por qué sacaban sólo un par de compañeros siempre dieces?. Porque no se estudiaban sólo los apuntes. Estudiaban los apuntes y el libro de cabecera. A veces también otros libros. Ése era el truco. ¿Por qué no lo intento yo?.
Si todos saben leer (y entienden lo que leen), y todos leemos muchas cosas, lo siguiente que marca la diferencia será qué cosa lees. Leer cómics de pitufos está bien como hobby, pero tampoco pasa nada por leer algo relacionado con el trabajo fuera del trabajo. Hay gente a la que esto le espeluzna, tal vez por eso mismo debería hacerlo yo.
No hace falta privarme del fin de semana, pero una horita cada día, seguro que puedo. Lo único que necesito es seleccionar a conciencia aquello que voy a leer, separar el grano del trigo, e irme derecho a obtener los conocimientos buenos, los que me hacen avanzar, ya vengan en formato de libro, blog, o de revista en papel. Y además, pensé, elegiré aquellos de los que aprenda más rápido y mejor. Es decir, ya que hay variedad de libros y de blogs, aprovecho para quedarme con aquellos que, a igualdad de calidad, entiendo mejor y más rápido. Los demás, para los demás.
Por último, si lo que leía tenía que ver con el trabajo, pero no iba a poder aplicar nada de eso de ninguna forma a mi trabajo, lo consideré un hobby al que me dedicaría cuando me hartase de los cómics de pitufos.
Leí los libros que me recomendaron, y otros que yo busqué.
Hice cursos que me recomendaron, y también otros que yo busqué.
3. Mantuve los ojos bien abiertos
Las cosas van cambiando. El entorno en el que te mueves no es igual a aquel en el que tus padres se desenvolvieron. Ni siquiera hace 10 años las cosas eran iguales que ahora. Así que pensé que debía permanecer alerta a las novedades que fueran surgiendo, ya fuese un compañero nuevo, una nueva aplicación informática, o algún movimiento inesperado de la empresa. Tal vez surjan otras oportunidades que quieras aprovechar, incluso al margen de tu propio trabajo. Cuando mi amigo me enseñó el otro día su nuevo kindle, él veía una forma rápida y cómoda de leer contenidos, yo veía la posibilidad de escribir algo de valor y ser pagado por ello.
4. Pedí ayuda a gente más inteligente que yo
Esas personas que me daban tanto miedo en la entrevista de trabajo y que luego encontré en mi propio trabajo eran exactamente tan buenos como parecían. Un día te cansas de luchar contra los elementos y te preguntas si no estarás haciendo mal las cosas. Se impone un cambio en la estrategia. Si son realmente buenos, trátalos bien y utilízalos. Es un recurso más que te da la empresa en la que trabajas, y gratis. Hazles favores, algunas veces te los devolverán, otras no. Pero si eres una persona de método, y persistes, ellos verán tu valor, y acabarán aportando lo que necesitas.
Pedir ayuda cuando no te estás muriendo o algo parecido, es algo muy difícil de hacer. Por eso, pensé, debería empezar a hacerlo cuanto antes.
5. Supe esperar
Un buen método de trabajo es la brújula en un territorio del que no tienes ningún mapa. No sabes cuándo verás los resultados, pero sí sabes que vendrán. Así que hice lo que sabía hacer una y otra y otra vez, y el resto del tiempo me dediqué a otras cosas mientras esperaba a que los resultados llegaran.
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