Hace poco un cliente me dijo esto:
“Si las personas que contrato esperan que yo las motive van listos, deben venir motivados de casa”.
Siempre hay gente a favor y gente en contra de esta forma de ver las cosas. Si lo hubiera escuchado hace algunos años no me hubiera gustado, ahora simplemente lo entiendo (que es distinto a que te guste o no).
El valor de buscarse la vida
Sin remontarme demasiado lejos, en el trabajo en el que estoy actualmente, y en el que puedo decir que estoy muy a gusto, lo que hicieron en mi primer día fue lo siguiente: me presentaron a toda la plantilla, me dijeron cuál era mi puesto, me senté, y luego añadieron: bien, en la carpeta X verás un fichero excel con un listado de todos los clientes que tenemos, los que llevan tu nombre al lado son los que tú llevas de momento. Ya tienes varios e-mails en el Outlook de la persona que estaba antes que tú aquí. Puedes empezar por ahí.
Así que sólo empecé con una simple lista y unos e-mails sin contestar.
A veces esperas cursos de formación, o un traspaso minucioso de tareas, con todo tipo de indicaciones sobre las peculiaridades de cada cliente.
Otras veces, simplemente, no tienes nada de eso.
¿Por qué?, bueno, por mil causas, y no todas tienen que ver con la dejadez. Yo lo resumiría en que nadie quiere perder el tiempo con alguien que es una simple promesa.
En la mayoría de los casos, primero tienes que demostrar, y luego viene la formación.
No tengo nada que demostrar, tengo una larga trayectoria
Hasta las largas trayectorias hay que demostrarlas. Una larga trayectoria te permite ganar más sueldo, acceder al puesto en el que estás, y nada más. Odio los papeles que dicen que eres X, ya sea un título de formación, o un curriculum. Tú no eres solo eso, eres mucho más. Pero tienes que demostrarlo.
La motivación mal entendida: querer cambiarlo todo el primer día
La diferencia hay que marcarla a largo plazo. Un error muy frecuente, sobre todo cuando nunca antes has trabajado, es creer que debes hacer algo importante en el minuto uno para que se fijen en ti, para que sepan que tú eres diferente, el salvador. En el caso de una asesoría, por ejemplo, (aunque esto es muy típico en cualquier trabajo) se traduce en querer buscar los errores de la persona que despidieron para contratarte a ti. La idea sería la siguiente:
Sr. Jefe, he encontrado una serie de fallos que hizo Menganito, pero nada, lo voy a solucionar, menos mal que le despidieron, si es que….¿cómo está el país verdad?.
Si tu jefe es un “Espalda Gris”, automáticamente activará su modo “vigilancia”. El anterior era exactamente como tú.
Venir motivado de casa
Lo que este directivo quiso decir, no es que tengas que saberlo todo sobre el oficio, ni que tengas que fingir una pasión que no sientes por hacer algo mecánico, lo único que pide es actitud.
Alguien que vaya al trabajo con los ojos y las orejas abiertas. Alguien que pueda aprender lo que el jefe, más adelante, le ayudará a aprender.
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