El mítico discurso de Jose Isbert y Manuel Morán en Bienvenido Mr. Marshall vuelve a cobrar vida estos días, tal vez por eso la película es considerada un clásico.
La crisis ya está mostrando algunos indicios de los espacios que va a llenar. Tras la polémica subida de impuestos prevista para el 2010 en los Presupuestos Generales del Estado, las alarmantes cifras de paro a las que España está llegando y la percepción que todos tenemos de la situación a través de familiares, amigos, o por experiencias propias hacen suponer que si las familias no tienen trabajo, lo buscarán de cualquier forma posible y al margen de la ley si es necesario. Así se forma una sólida economía sumergida:
- El trabajador se siente cabreado, estafado, pues recibe los efectos de una crisis que él no ha creado. No encuentra trabajo, tiene familia y el paro toca a su fin. Mentalmente se hace un esquema de lo mínimo que necesita para vivir, y busca esa cantidad en cualquier parte. Al primero que me ofrezca 600 euros, le vendo mi alma. Ni qué decir tiene que ni preguntará ya por un contrato, una nómina, el irpf o la S.S., parecería una grosería, las prioridades han cambiado.
- El empresario, no lo olvidemos, también se encuentra golpeado por la crisis, así que recurre a los pagos en b, es decir da el dinero sin más al trabajador, sin nómina, sin contrato, y por lo tanto sin practicar las correspondientes retenciones de irpf ni las deducciones de Seguridad Social. Bueno, esto puede ser exagerado. En general lo hace sólo con una parte del sueldo del trabajador, no con todo, de esta forma esquiva mejor una Inspección de Trabajo. El ahorro en costes para la empresa es de más de un 30%. Como dice José Isbert en el video, esto no es robar de la caja, porque “nunca tuvimos una caja principal”.
- Las situaciones límite que viven unos y otros, tanto empresarios como trabajadores, crean una extraña complicidad en estos casos, de tal forma que los dos por primera vez sienten que se ayudan el uno al otro, y empiezan a dar entrada al valor siciliano del silencio. El enemigo para el trabajador ya no es el empresario, porque gracias a él come. El enemigo es el Estado.
- Dada la desmotivación por la precariedad en todo lo concerniente al empleo, las prestaciones de desempleo se apuran hasta el final, será mejor eso que un trabajo de mala muerte. Es decir, la desmotivación merma la productividad.
- No olvidemos que la construcción ha dejado en la calle a muchos trabajadores poco cualificados, ¿qué hacemos con ellos?. ¿Les damos una simple ayuda temporal o invertimos en ellos de verdad?.
- El trabajador, ahora más que nunca, estará de acuerdo con su fontanero en que éste no le emita una factura por sus servicios. ¿Quién quiere pagar el IVA, que encima ha subido?.
- No sólo eso, si es posible pagará al fontanero no con dinero, sino con algún otro servicio, porque no puede prescindir del poco dinero que gana. ¿Qué tal si te hago la declaración de la renta a ti y a toda tu familia?, antes me dedicaba a eso…
- El dinero definitivamente se estanca, circula menos, se consume menos, y lo poco que queda se provisiona para tiempos aún peores. La recaudación por IRPF, que grava las rentas de trabajo y del ahorro, puede bajar drásticamente y la del IVA, paradójicamente, aún más, a pesar de la subida de los tipos aplicables.
Todo parece indicar que la recuperación pasa, entre otras cosas, por una enorme inversión en formación y tecnología, esta segunda abarataría la primera a largo plazo. Y es lo propio en sociedades civilizadas con economías de escala.
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No si ahora va a resultar, que la retención de IRPF del currito la soporta tambien el empresario…
Dado que el empresario estima como coste el coste total anual (recordemos que son 14 pagas por 11 meses de trabajo, más la paga 15 a otro trabajador para sustituir al “titular”) y el trabajador estima como ingreso el número que le aparece en la cuenta corriente cada mes, la verdadera diferencia es mucho mayor.
Al trabajador le ingresan 1000 euros pero a la empresa le cuesta entre 1943 y 2063.
coste total=(sueldo neto+retención IRPF+cotización SS trabajador)*(1+cotización SS empresa)*15/12
¿Cómo no se va a estimular así la economía sumergida?
Hola,
El ahorro de pagar en B para el empresario es mayot del 30%, porque lo que paga al currela tampoco tiene IRPF y cuota obrera, por lo que tranquilamente pasa del 50%,
un saludo