Las experiencias que he vivido en este sentido han resultado ser siempre muy muy negativas. Las consecuencias que he sacado de todo ello es que en ciertos temas la naturaleza del ser humano es como es, y no va a cambiar.
3 experiencias, empezando por un grave error personal
En lo referente a este tema puedo contar tres historias reales, empezando por una de la que yo mismo fui protagonista:
- La primera tuvo lugar en mi primer trabajo. Por entonces me contrataron en prácticas para el departamento de outsourcing de una conocida consultora multinacional. Cobraba más bien poco. Bueno, seamos sinceros: una verdadera miseria. Cuando yo entré lo hicieron también otras 5 ó 6 personas en la misma situación. Las coñas en relación a nuestros sueldos eran de lo más normal, así que, francamente, yo pensé que todos ganábamos lo mismo. El caso es que siguieron entrando compañeros, y para no alargar el tema, al cabo de 1 año, un buen día después de trabajar, me fui de cañas con una compañera de mi equipo con la que me llevaba muy bien (ya se sabe que los marrones únen casi tanto como los matrimonios). Entre cerveza y cerveza salió el tema de los sueldos, y más o menos, vine a decir que ganar X era una vergüenza. Nunca se me olvidará cómo la cara de mi compañera se transfiguró de repente. Me dijo su sueldo. Realmente la diferencia con el mío era de tan solo unos 1.500 euros al año, pero en salarios tan bajos como los nuestros esa diferencia se hacía un mundo. Ella me dijo que no pasaba nada, que lo entendía, y que se alegraba por mí. Pero su cara y lo cortada que se quedó en ese momento me decían justo lo contrario. Cometí un grave error. Se pueden herir susceptibilidades con estos temas. Que yo cobrara más no quería decir que yo fuera mejor (no lo era). Entran en juego muchos otros factores, entre los que no hay que descartar el azar. Sin embargo las personas metabolizan estas situaciones (las desventajas económinas) como algo personal. De alguna forma hieren. Puede que yo hubiera reaccionado igual que ella (hay gente que incluso reacciona peor, como veremos en los dos siguientes casos), y quien esté libre de pecado que tire la primera piedra.
- En ese mismo trabajo, más adelante, a una chica se le desató la lengua prácticamente en su primera semana en la empresa y comentó a una compañera lo que ganaba. !!!Aquí sí que había una diferencia estratosférica con respecto a los demás sueldos!!!. Y aquí sí, el escozor fue tan fuerte que trascendió y acabó en el despacho de los jefes en forma de queja. Queríamos una explicación. Como resultado, la chica fue despedida fulminantemente. Y la versión oficial que nos dieron era que la chica no se había enterado bien de lo que había pactado en la entrevista.
- Este caso no lo viví, pero me lo han contado con pelos y señales, y no tiene desperdicio. Hace un par de años se contrató en la asesoría a una chica que tenía un curriculum brillante; venía de trabajar en un despacho de abogados donde ella llevaba absolutamente todos los temas. Detalles aparte, era una verdadera máquina. Así que se pactó con ella un sueldo bastante superior al del resto de la plantilla. Resulta que las nóminas de la plantilla, incluida la de ella, eran calculadas por una veterana de la vieja guardia que ganaba menos. Al enterarse, montó el pollo. Fue al despacho del jefe y le planteó simple y llanamente dos alternativas: o le subían el sueldo, o le libraban de responsabilidades poniendo a alguien por encima suya. Lógicamente, hicieron lo segundo. A la chica le hicieron la vida imposible hasta el punto de que a los seis meses se largó.
La recomendación que puedo hacerte es que bajo ningún concepto desveles lo que ganas, hasta donde puedas controlarlo. Alguien puede quedar dañado: puede que seas tú, otra persona, o tal vez toda una plantilla. Hablar sobre tu sueldo sólo te beneficia en la entrevista de trabajo, en alguna evaluación, y luego nunca más.
Si has vivido alguna situación parecida puedes compartirla con todos en un comentario.
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{ 2 comentarios }
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Hola Juan,
claro, yo me refiero a tu propio sueldo. Que alguien te quiera decir el suyo o averigües el de otro, es otra historia diferente.
Gracias por tu aportación.
Mi caso es un poco diferente, fui yo quien trató de averiguar el salario de una compañera que hacia el mismo trabajo que yo en la empresa, pues sabia a ciencia cierta que cobraba más que yo, pero queria saber cuanto. Quizas tu recomendación es buena, pero a mi esa información me sirvió para tener una orientación a la hora de negociar mi sueldo en la siguiente revisión. Nunca se llegó a dar la siguiente revisión, pues me fui de la empresa antes, pero en caso de haber llegado a la revisión si bien mi idea era utilizar la información para apretar en la negociación, no hubiera desvelado que sabia el salario de mi compañera y como lo habia averigüado. Aunque da cierta “rabia” saber que por hacer lo mismo pagan mas a otro, sí es cierto que cada uno pacta y acepta unas condiciones cuando es contratado. En mi caso no me importó demasiado, pues hacia menos de un año que estaba en la empresa y esperaba compensar esa diferencia en futuras revisiones.